Hace unos días Álex Dantart, director de nuestro CTOs Program, contó que un agente de IA había hecho en una tarde lo que a uno de sus equipos le costó cinco meses. Sin exagerar, insistía. Hace tres años le habría parecido ciencia ficción, ahora era un martes cualquiera.
Álex lleva 28 años dirigiendo tecnología, y durante casi todo ese tiempo tenía muy claro lo que aportaba: sabía construir y técnicamente era excelente. Ese argumento ya no le diferencia de nadie. Construir se ha vuelto barato y rápido, y muchas veces bastante aburrido.
Lo ve también en las empresas con las que trabaja y en las que invierte. El CTO que solo ejecuta es el perfil que alguien en dirección lo percibe como un centro de costes. A la vez aparecen cargos nuevos (CAIO, Head of AI, ingenieros de producto que coordinan agentes) y nadie tiene muy claro dónde acaba uno y dónde empieza el otro. Si no defines tú qué papel juega la tecnología en tu empresa, lo hará otro, y probablemente con menos información que tú.
Lo que no se ha abaratado es el criterio. Y aquí conviene bajar a tierra, porque “criterio” suena a consultoría. Para nada es eso.
Criterio es decidir si algo se construye, se compra o se genera con IA, con un número que lo respalde. También es saber cuánto va a costar de verdad, incluida esa factura de inferencia que nadie vio venir y evitar la deuda técnica. Y con el equipo pasa algo curioso. Cuando parte del trabajo ya lo hacen agentes, a tu gente no le preocupa tanto que la sustituyan. Le preocupa que le pidan el triple por el mismo sueldo. Y eso hay que gestionarlo.
Hay riesgos que hace dos años casi nadie miraba, desde el RGPD y el AI Act hasta quién es dueño de lo que escribe una máquina. Y al final está la parte que más cuesta: sentarte con el CEO o con los inversores y defender todo esto en su idioma, que es margen, riesgo y velocidad. La arquitectura, sinceramente, les da igual.
Ningún agente hace eso. Y cuando Álex empezó, tampoco había nadie que lo enseñara. Lo aprendió equivocándose, y algunas de esas equivocaciones salieron caras.
El cuello de botella ya no está en el código. Está en la persona que decide qué hacer con él.
De eso va el CTOs Program: cinco semanas en directo y en remoto, con Álex y un claustro de profesionales en activo, trabajando en equipos de cuatro con un mentor sobre las decisiones reales de tu empresa. Arrancamos el lunes 9 de noviembre.




